Es un proceso basado en la lectura de ondas cerebrales que permite a la persona ser consciente de su actividad cerebral y modificarla a través de un feedback basado en sus valores.
Está dirigido a la prevención, optimización o rehabilitación de estados alterados de activación cerebral que se muestran en diferentes patologías.
Este tipo de tratamiento no emite ningún tipo de energía. Se limita a recoger la actividad eléctrica cerebral y a modificarla a través de un feedback continuo. Lo que nos interesa es que la persona pueda observar su actividad para que tome conciencia de ella y se le señalará a través de imágenes y sonidos cuando la actividad va cambiando en la dirección programada o, cuando esto no es así.
Aplicaciones
- Accidentes cerebrovasculares
- Daño cerebral sobrevenido
- Hiperactividad
- Trastorno por déficit de atención
- Demencias
- Dolor crónico
- Epilepsia
- Estrés
- Migraña
- Síndrome de fatiga crónica
- Trastornos del aprendizaje
- Trastornos obsesivo compulsivo
- Traumatismo craneoencefálico
Funcionamiento
Se realiza un registro de varias líneas base monopolares entre 8 y 10 localizaciones llamado Mini-Q. Este registro nos permite obtener un mapa del funcionamiento cerebral y hacer comparaciones entre las distintas localizaciones. Con esta herramienta podemos diseñar programas de tratamiento individualizado, reforzando determinados tipos de ondas e inhibiendo otras.
El procedimiento es sencillo. El entrenador observa cómo está funcionando el cerebro de la persona en un momento determinado. El usuario mira, sentado cómodamente en el sofá, una pantalla donde ve unas imágenes en movimiento y/o escucha unos determinados sonidos. Estás imágenes o sonidos van a ir cambiando, a modo de premio o refuerzo, en la medida que el cerebro del usuario esté produciendo frecuencias de onda concretas. De este modo, la persona aprende a utilizar su cerebro de forma más eficiente.
